Una organización de apoyo a la obra misional de la Iglesia Católica en la Diócesis de Puno. Fundado el 4 de Julio de 1964. Somos integrantes de la red nacional de Cáritas del Perú.

martes, 30 de julio de 2013

Papa Francisco pide a los Jóvenes poner Fe en sus Vidas



Un millón de jóvenes en la playa de Copacabana, saludaron ayer al Papa Francisco en su primer encuentro con los jóvenes cariocas y con los participantes en la JMJ.


Después del saludo del Arzobispo Orani Joao Tempesta, tomó la palabra el Santo Padre, quién se dirigió a los jóvenes y les dijo: “Veo en ustedes la belleza del rostro joven de Cristo, y mi corazón se llena de alegría”.


“Este año -dijo- la Jornada vuelve, por segunda vez, a América Latina. Y ustedes, jóvenes, han respondido en gran número a la invitación de Benedicto XVI, que les ha convocado para celebrarla. Se lo agradecemos de todo corazón. Y a él que nos convocó hoy aquí, le enviamos un saludo y un fuerte aplauso. Ustedes saben que, antes de venir a Brasil, estuve charlando con él y le pedí que me acompañara en el viaje, con la oración. Y me dijo: los acompaño con la oración y estaré junto al televisor. Así que ahora nos está viendo. Mi mirada si extiende sobre esta gran muchedumbre: ¡Son ustedes tantos! Llegados de todos los continentes. Distantes, a veces no sólo geográficamente, sino también desde el punto de vista existencial, cultural, social, humano. Pero hoy están aquí, o más bien, hoy estamos aquí, juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de ser sus discípulos. Esta semana, Río se convierte en el centro de la Iglesia, en su corazón vivo y joven, porque ustedes han respondido con generosidad y entusiasmo a la invitación que Jesús les ha hecho para estar con él, para ser sus amigos”.

El Santo Padre también pidió a los jóvenes “poner fe”. “La cruz de la Jornada Mundial de la Juventud ha gritado estas palabras a lo largo de su peregrinación por Brasil. ¿Qué significa “Pon fe”? Cuando se prepara un buen plato y ves que falta la sal, “pones” sal; si falta el aceite, “pones” aceite… “Poner”, es decir, añadir, echar. Lo mismo pasa en nuestra vida, queridos jóvenes: si queremos que tenga realmente sentido y sea plena, como ustedes desean y merecen, les digo a cada uno y a cada una de ustedes: “pon fe” y tu vida tendrá un sabor nuevo, la vida tendrá una brújula que te indicará la dirección; “pon esperanza” y cada día de tu vida estará iluminado y tu horizonte no será ya oscuro, sino luminoso; “pon amor” y tu existencia será como una casa construida sobre la roca, tu camino será gozoso, porque encontrarás tantos amigos que caminan contigo. ¡Pon fe, pon esperanza, pon amor!”.
 Y “¿Quién puede darnos esto? En el Evangelio - subrayó- escuchamos la respuesta: Cristo. ...Jesús es quien nos trae a Dios y nos lleva a Dios, con él toda nuestra vida se transforma... Por eso hoy les digo a cada uno de ustedes: “Pon a Cristo” en tu vida y encontrarás un amigo del que fiarte siempre; “pon a Cristo” y verás crecer las alas de la esperanza para recorrer con alegría el camino del futuro; “pon a Cristo” y tu vida estará llena de su amor, será una vida fecunda”.


“Querido joven, querida joven: “Pon a Cristo” en tu vida. En estos días, Él te espera; escúchalo con atención y su presencia entusiasmará tu corazón. “Pon a Cristo”: Él te acoge en el Sacramento del perdón, con su misericordia cura todas las heridas del pecado. No tengas miedo a pedirle perdón porque Él en su tanto amor nunca se cansa de perdonarnos, como un padre que nos ama. ¡Dios es pura misericordia! “Pon a Cristo”: Él te espera también en la Eucaristía, Sacramento de su presencia, de su sacrificio de amor, y... también en la humanidad de tantos jóvenes que te enriquecerán con su amistad, te animarán con su testimonio de fe, te enseñarán el lenguaje del amor, de la bondad, del servicio. También tú, querido joven, querida joven, puedes ser un testigo gozoso de su amor, un testigo entusiasta de su Evangelio para llevar un poco de luz a este mundo nuestro”.


“Qué bien se está aquí” poniendo a Cristo, la fe, la esperanza, el amor que él nos da, en nuestra vida. Queridos amigos, en esta celebración hemos acogido la imagen de Nuestra Señora de Aparecida. Con María, le pedimos que nos enseñe a seguir a Jesús, que nos enseñe a ser discípulos y misioneros”, concluyó el Pontífice que después de rezar el Padre Nuestro y bendecir a todos los presentes, se trasladó a la residencia de Sumaré donde pernoctó.


Fuente: Conferencia Episcopal Peruana

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