El Papa Francisco
reflexionó sobre el Evangelio de hoy, en el que Jesús encara a los saduceos que
negaban la resurrección, y aseguró que el amor de Dios es eterno, y espera a
cada uno de nosotros.
En sus palabras previas
al rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre recordó que los
saduceos, para poner a Jesús “en dificultad y ridiculizar la fe en la
resurrección de los muertos” utilizan “un caso imaginario: ‘una mujer ha tenido
siete maridos, muertos uno después del otro’, y preguntan a Jesús: ‘¿De quién
será esposa aquella mujer después de su muerte?’”.
El Papa señaló que
“Jesús, siempre dócil y paciente, responde que la vida después de la muerte no
tiene los mismos parámetros de aquella terrenal. La vida eterna es otra vida,
en otra dimensión donde, entre otras cosas, no existirá más el matrimonio, que
está ligado a nuestra existencia en este mundo”.
“Los resucitados – dice
Jesús – serán como los ángeles, y vivirán en un estado diferente, que ahora no
podemos experimentar y ni siquiera imaginar. Así lo explica Jesús”.
Pero luego, dijo
Francisco, “Jesús, por así decirlo, pasa al contra ataque. Y lo hace citando la
Sagrada Escritura, con una sencillez y una originalidad que nos dejan llenos de
admiración ante nuestro Maestro, ¡el único Maestro!”.


